miércoles, 27 de marzo de 2013

Deshielo

Ver ese color negro y las piedrecitas de la acera de mi calle significa que el deshielo ha llegado, que ya han pasado seis meses desde la primera nevada. Por aquel entonces no andaba con muletas ni vestía con ese abrigo negro que impide apreciar las curvas de mi cuerpo. Era 28 de Octubre y las montañas de nieve dificultaban el paso para que mi maleta llegara a tiempo y así recoger a Curro en ese bar de Helsinki. Recordar esos días me hace pensar lo injusto que es el paso del tiempo. Me acuerdo de lo mucho que lloré aquella noche en mi cuarto al no poder ducharme de pie, pero nada, ya no me duele. Me acuerdo de la primera vez que escuché Postcards from Italy, y nada, el sentimiento ya no es el mismo. Para mejor o para peor, pero ha cambiado. De hecho, lo único que no ha cambiado es el miedo a los cambios. No querer cerrar puertas con tal de no encontrarse sorpresas al abrir otras, pero para eso sigo otro mecanismo, dar mis llaves y deshacerme de la angustia que siempre me persigue. 
El ambiente en mi casa también ha cambiado por completo. No quiero echar de menos a Kroline porque sé que lo haré más de lo que ahora lo hago, así que ya que hablamos de puertas decir que las dejo abiertas incluso cuando estás en el cuarto de baño. No me gusta dedicar palabras tan abiertamente, pero nada, ya no me importa. Me encantaría ser perfecta y no tener días raros, pero eso forma parte de mí, igual que los desayunos y las barras de pan congelado. 
Sí, que el deshielo ha llegado y mientras lucho para que el iglú no se vea afectado, pero no puedo, de verdad. Me resignaré y seguiré imprimiendo fotos para estas paredes, aunque he de reconocer que lo único que me reconforta de eso es saber que tú me ayudarás a quitarlas. 

lunes, 18 de marzo de 2013

Aurora Boreal

Con un nivel 5 ya puedes contemplar toda la gama de colores cuando las ves. Rosa, naranja, verde...Un verde tan verde que llegas a pensar que lo que estás viendo es mentira. Te frotas los ojos mientras el movimiento de luces se mueve por todo tu campo visual. El frío no nos importó absolutamente nada, abracé a Rafa de la emoción mientras él se reía. Ya no me acordaba del día que no pude acudir a verlas con el resto por primera vez, estábamos viendo ese espectáculo y sabíamos que eso lo recordaríamos toda la vida. No me voy a olvidar de la gente que estaba conmigo ese momento. La compañía es un factor importante y más cuando todas esas personas se han convertido en tu familia finesa en tan poco tiempo. 
Adrien, el novio de Kroline, ha venido a Finlandia 15 días de vacaciones. ¿Puede haber alguien con más suerte? No ha vivido la oscuridad finlandesa, no ha vivido el frío extremo; sólo disfruta del sol y la nieve y para colmo se lleva Auroras de vuelta a Francia. Ahora bromeamos los cuatro en casa, y aunque siempre se me olvida poner las lentejas en agua, no duda en compartir ese rico queso con nosotros. 
Hay quien recorre el planeta en busca de la caza de luces del norte mientras nosotros las podemos ver desde nuestra terraza...







Llamé a mi padre y le conté lo que veía en ese momento. La conversación no duró mucho ya que la mano derecha se me estaba congelando sin el guante puesto. 
El primer round fue a las 20. Nos volvimos a casa para calentarnos, cenar y coger algo más de abrigo. El segundo round fue a las 22. Fue entonces cuando me dio por pensar en la cantidad de cosas malas que podían estar pasando en el mundo en ese momento mientras yo presenciaba aquel espectáculo. Esta puede ser la mejor materia para unirte a alguien y utilizarlo como terapia para acabar con los sentimientos hostiles, para dar un beso sincero y repetirte que jamás volverás a vivir un momento tan especial como este. 

miércoles, 13 de marzo de 2013

Laponia

12 horas en una furgoneta pasan volando si sabes que el destino es Laponia. Allí nos esperaban toneladas de nieve y un cottage en medio de la nada. Ramón se empeñaba en conducir, así que los 7 chicos y yo nos limitamos a cantar, tocar la guitarra y contar chistes estúpidos cada kilómetro avanzado. 


26 euros por persona. 5 noches. Sauna. Vistas al lago. 8 habitaciones. Sala de juegos. 2 salones. cocina. 2 baños. 13 participantes. 8 bolsas de cervezas. 

Furgo: Ramón, Salinas, Dani, Oliver, Petre, Roger, Luis, Ire. 
Coche: Nunu, Geoffroy, Tim, Alex, Anna. 



Rovaniemi es donde vive Papá Noel, un viejo gordo que habla mil idiomas y obliga a cada turista a posar con él.  Santa´s Village es una zona recreativa pensada para los más pequeños. Quisimos tirarle de la barba pero la presión nos obligó a posar con esta cara de subnormales. 


El Mc Donalds situado más al norte del mundo.

 Motos de nieve, pesca en el hielo, raquetas y comida lapona





 Ir a 90km/h en moto de nieve es una de las cosas más emocionantes que he hecho en mi vida. La adrenalina acompaña la velocidad en cada salto y las curvas que marcan los bosques te obligan a hacer piques con el resto de motos. ¿Lo mejor? Salir del bosque y cruzar el lago congelado forzando el acelerador al máximo. 


Dormir la siesta encima del lago después de una lucha de raquetas también es más que recomendable. Anna se encargaba del duro trabajo, pescar en el hielo. 

EL MEJOR REGALO

Hicimos turnos para vigilar el cielo el viernes por la noche. Al principio sólo pudimos apreciar una sombra verde en el horizonte. El lago enfrente de nuestro ventanal nos permitía observar sin necesidad de pasar frío. Y de repente, ahí la teníamos, la caprichosa Aurora.
Volviendo a casa el sábado a media noche, volvió a manifestarse encima de nuestro coche. Ramón se puso nervioso porque conducía y no podía parar a mirarla. Así que decidió conducir con las luces apagadas al menos un minuto para que el resto de pasajeros la viéramos con claridad. Se escondía entre los árboles de los bosques, ese humo verde de cazafantasmas... Es algo indescriptible. 
Ya podemos decir que hemos visto el fenómeno más embriagador del mundo, ese que te deja con la boca abierta y te paraliza el cuerpo cuando se manifiesta. 

domingo, 3 de marzo de 2013

SOL.


No sé si os he contado alguna vez mi manía con la luz, y es que puedo tirarme una hora cambiando la dirección de mi lámpara para crear la atmósfera perfecta, alguna vela y las cortinas siempre abiertas. Con el mes de Marzo la incidencia de los rayos es mucho más vital, la nieve se convierte en purpurina y llegar andando hasta el centro del lago Saimaa te ayuda a apreciar el lado bueno de las cosas. Supongo que nunca más volveré a andar sobre un lago, así que aproveché la luz para coger mi cámara e irme sola a caminar sin las manillas de un reloj. 

He aprendido a cocinar lasaña de atún con mascarpone.

Todavía no hemos pensado título para esta foto, pero tiene que ser algo bueno.