sábado, 27 de abril de 2013

El tiempo se agota y necesito escribir, más. No es que no tenga media hora para hacerlo, es que a estas alturas el blog se ha convertido en la forma más sencilla de plasmar mis miedos. Ese tono tristón y agobiante me queda muy grande, tampoco me acuerdo de cómo usar el tono burlesco y despreocupado. Ha llegado la segunda cara de Finlandia, aquella que conocí en Agosto cuando aún no conocía a nadie aquí. La Finlandia que despierta a las 4 de la mañana y te impulsa a sacar la mesa a la terraza para ver cómo amanece mientras desayunas. La que amanece un soleado 27 de Abril con 10ºC y anochece cargada de nieve desafiando nuestro calzado.
No es la altura de los árboles a la que te acostumbras, son las cicatrices de quemaduras que te has hecho con el horno lo que refleja el paso del tiempo perfectamente en tu piel.

viernes, 19 de abril de 2013

14 de Abril

Definitivamente la primavera ha llegado a Finlandia. La lluvia arrastra la nieve negra que se aposenta en los bordes de las aceras, el sol cesa aunque la luz se encapriche en despertarnos cada día más temprano. No me importa madrugar, de hecho aquí me gusta madrugar. Me levanto, voy al baño, me lavo la cara y los dientes mientras la leche se calienta en esa olla que cada vez parece más desgastada. Tampoco me importa cortar la leche con agua, los bricks duran más y se agradece tener siempre leche en la nevera para el café de media tarde.
El més de abril está pasando volando y no voy a repetir lo que me parece. La visita de los 3 mosqueteros fue fugaz. O así lo sentí yo, o es que estaba demasiado excitada con tantos acontecimientos en un corto fin de semana. Ahora ya tengo 24 años. ¿24? Será que me siento igual de niña que con 17 años, ahí sentada en el pupitre de clase rellenando por orden de prioridad las carreras que tenía en mente estudiar. Bueno, al menos ahí tenía algo claro, que con 25 años ya estaría trabajando en el mundo del cine y que sería madre. Pero nada, en cuestión de unos años una se encuentra mezclando leche con agua e imaginándose mil destinos ficticios porque ya ni quedan salas de cine en su país. Menos mal que siguen quedando cosas bonitas, tan bonitas que aportan aún más sentido a nacer un catorce de Abril. Sorpresas y amistades, abrazos, confeti, cenas sorpresa, encerronas, besos, flores, mucha gente, 2 tartas y 48 velas. Fue raro celebrarlo lejos de casa, pero Aristarain enseñó un sujeto ciego con ese maravilloso guión, y es que la patria es un verso y cualquier país es una trampa, ¿o quizás un invento?

me llenaron el cuarto con mensajes escrito en papel higiénico y serpentinas.

family & friends.

atardeceres. primavera



No puedo estar más agradecida, ni más feliz. Ahora centrémonos en el Wappu...Olut y overalls todo el día. 

domingo, 7 de abril de 2013

Alboroto.

Es como un pequeño lunar en la cara lo que la diferencia, apenas nada. Iba a ser complicado, nadie decía que no, pero era Lydia la que dudaba rotundamente de esa estabilidad mútua con tanta distancia de por medio. Pueden ser dos gotas de agua o dos climas distintos y a la vez completamente extremos, pero la verdad que ninguna de esas cosas por sí solas tienen belleza ni sentido completo. Hace poco, hasta hubo un día en el que me desperté ansiosa por estar aquí y no allí; no quería no poder recordar un guiño, y es que siempre he dicho que sus gestos son los que primero olvido y a la vez los que más anhelo. 
Cuando pienso en un reencuentro lo primero que me viene a la cabeza es la sonrisa, acompañada de empujones, cómo no. ¿Reencuentro? Una vez me prometiste que a los 18 me llevarías de viaje a Nueva York, tú y yo solas. Y la verdad es que no me puedo enfadar si 10 años después de todo aquello te traes hasta un pequeño pueblo finlandés sólo para verme. Tampoco me puedo enfadar porque todos saben que así no duro ni un minuto siendo persona, la simbiosis dejaría de funcionar hasta con un cruce de miradas.
Bromeo cuando digo que tus hijos estarán mal atendidos y envidiarán a los míos, y no lo hago cuando digo que me encantaría vivir a escasos metros de tu casa en un futuro. Sólo bastó un mes para darme cuenta de lo pesada que podía llegar a ser hablando siempre de tantos "amaneceres". Una más, otra entre tantas, pero la envidia más evidente es que exista una relación como esta.