El tiempo se agota y necesito escribir, más. No es que no tenga media hora para hacerlo, es que a estas alturas el blog se ha convertido en la forma más sencilla de plasmar mis miedos. Ese tono tristón y agobiante me queda muy grande, tampoco me acuerdo de cómo usar el tono burlesco y despreocupado. Ha llegado la segunda cara de Finlandia, aquella que conocí en Agosto cuando aún no conocía a nadie aquí. La Finlandia que despierta a las 4 de la mañana y te impulsa a sacar la mesa a la terraza para ver cómo amanece mientras desayunas. La que amanece un soleado 27 de Abril con 10ºC y anochece cargada de nieve desafiando nuestro calzado.
No es la altura de los árboles a la que te acostumbras, son las cicatrices de quemaduras que te has hecho con el horno lo que refleja el paso del tiempo perfectamente en tu piel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario