lunes, 22 de julio de 2013

madrid.

Después de cambiar la contraseña de mi ordenador y recibir un toque te atención, creo que ya es momento de empezar a desenpolvar. Tiempo parcialmente nublado, temperaturas máximas de 36º y mínimas de 31º, humedad del 12% a causa de las tormentas de verano. Sí, después de 9 meses sin ver llover me descubrí sonriendo esquivando goteras por los desiertos de Prosperidad. Qué extraño, antes lo único que provocaba era tirria y una apocada depresión momentánea. Mientras, el verano pasa. Pasa Julio pegada a un teléfono móvil esperando llamadas de trabajo. Pasan increíbles viajes improvisados en barco por el Mediterráneo. Pasan discusiones con amores del pasado que, sin quererlo, se convertían en una amistad; pasan amistades que te empiezan a hacer pensar en besos; y pasan besos que sólo sirven para que no vuelvan a pasar jamás. 
Con el verano reflexionas... ¿ Una vez que empiezas a trabajar te verás obligado a madrugar para el resto de tus días? No quiero plasmar tristeza de oficina en cada esquina del papel. A lo mejor es que no quiero trabajar, "qué lista..."
¿Qué tal Barbados? ¿Y Tailandia? ¿ Y al Banco puedo ir a trabajar en deportivas y las uñas mal pintadas? Espero no verme estancada en un manantial de dudas y que mis planes de futuro no dejen de cambiar cada vez que me levanto. Quiero morirme de risa a oscuras al lado de una piscina iluminada, quiero que nos bañemos en la Costa Brava, quiero mantener el moreno, quiero saber llevar las resacas, quiero tener más de 2 euros en mi cuenta corriente, quiero ver cuatro cifras en mi cuenta corriente, quiero dejar de ver las noticias y vivir en la ignorancia. Quiero tener un perro llamado Elvis y una casita muy pequeña en la playa, con una de esas cocinas en las que notas el roce cuando otra persona intenta alcanzar la botella de agua. Si no observo en el espejo el reflejo de mi mirada significará que todo va bien o, al menos, cómo quiero. Por cierto, la nueva contraseña de mi ordenador es madrid.

domingo, 9 de junio de 2013

desenpolvando

Es mi segundo domingo en Madrid y mi tercer intento fallido de estudio. Nunca había estado tan relajada en época de exámenes y tan inundada de pensamientos absurdos. Hay una esquina de mi barrio  por la que siempre me da rabia pasar. Una tienda con espejos en el escaparate que escupen lo que eres con el paso del tiempo. Ni tu pelo, ni tu cuerpo han cambiado tanto cómo te piensas; sólo las aspiraciones y la impotencia que acrecenta cada vez que doblas esa maldita esquina.
Estoy buscando otra hucha para poder ver los problemas desde esas pequeñas ventanas de un avión. Lo demás no lo sé... A quién voy engañar, no sé absolutamente nada. Ni siquiera dónde se ha metido la luna blanca.

lunes, 3 de junio de 2013

Lunes en Madrid

Mientras me contaba sus estrategias para cazar clientes y los días en los que se podía permitir un filete de menú, me estaba dando cuenta de lo grande que es Madrid. Lo fácil que es perderse por las callecitas de Noviciado un lunes por la noche y la de chinos con cervezas que tienes que esquivar para que no frenen tu ritmo. He visto a mi amiga Bea y Lucía, y también me he dado cuenta de todo lo que nos reíamos y lo sencillo que era hacer planes sin dinero. Definitivamente ya estoy aquí. Me despierto con otro humor, los desayunos son rápidos, al dormir vuelvo a oir el ruido de millones de coches. Tanta gente me desconcierta. No es lo que me imaginaba, lo que sí sabía era este agobio. 
Las cosas aquí siguen como siempre, las conversaciones siguen siendo "trabajo" y los horarios mucho más marcado que allá. 
Sentadas en el suelo de una plaza hemos conocido a un vagabundo sin trastornos estacionales. Ha terminado regalándome un amuleto de eucalipto y me ha dicho que le siguiera echando morro a las cosas. ¿Cosas? Staff? ¿Kroline? Quiero un mes más allí. Ver el sol de medianoche, cocinar lasaña y volver a lavar las sábanas azules. 

miércoles, 15 de mayo de 2013

O2


Y ahí lo tienes, el pesado de turno que te jode la velada repitiendo que va a ser “la última vez que”.  Y ya no quedan meses, ni muchas semanas, sólo atardeceres que espero que duren eternamente. Eternamente porque este año me he repetido mil veces que estoy exactamente cómo quiero estar. En casa hemos empezado a hacer limpieza general antes de que Kroline deje el piso, también hemos devuelto las flores que daban vida a nuestra cocina aunque no olieran a nada.
Mañana tengo el último examen y eso significa que en cuanto termine el tiempo se invertirá en contemplar y despedir. Somos un grupo de gente muy distinta al que lo que le une es haber experimentado la sensación de felicidad en estos bosques y lagos. Da igual si te rompes una pierna o te tiembla el corazón, la cosa es que todo rebosa con tal intensidad que da miedo que frene y no sepas cómo derrapar para no caer. No sé si sabré volver a vivir en aquella cueva que sigue con las paredes blancas, no sé si mis desayunos volverán a basarse sólo en café, tampoco sé si me apetecerá hablar todo el rato en castellano o ver esas noticias que sólo cuentan desgracias.
¿Me costará respirar lo mismo que me costó adaptarme al exceso de O2? ¿Y Nunu? Me da igual que viva en Madrid, porque aunque la echo de menos, a lo mejor soy yo la que no quiere vivir ahora allí.
Siempre hay alguien que te dice “no vuelvas hablando sólo de aquello”, pero y qué quieres que hagamos. Dime. Es duro y todavía no lo he comprobado.


lunes, 13 de mayo de 2013

RUSSIA. Chapter 1

Sólo el que viaja sabe lo placentero que es guardar todas esas millas en imágenes cuando, por fin, se relaja. Rusia no es tontería, sus trenes tampoco. 
El viaje empezó en un tren desde Vainikkala (cerca de Lappeenranta) a San Petersburgo. Allí nos reuniríamos con la mejor moscovita, Olga Sycheva. Muchas rozaduras, noches en hostales y ampollas después descubriríamos el encanto de la Rusia más europea. El Hermitage, vivir el día de la victoria, CCCP, hoz y martillo, vodka, discotecas que son casas ocupas, la ausencia del inglés, 20 kilos de mochila a la espalda, ausencia de higiene, sed, calor, contaminación, ruido. Rusos. 
Mejor patear que pagar.
Los rusos nunca me han gustado, pero sus ciudades son otra cosa... Tanta historia acongoja, y sentarse en la Plaza Roja y divisar las 7 torres de Stalin embriaga a cualquiera. En este viaje hemos estado cerca de desmoronarnos del cansancio, pero aún así hemos unido más lazos que nunca. Nos hemos prestado ropa y hemos dormido en un tren de mala muerte rodeados de niños rusos bebiendo vodka. Hemos sudado y nos hemos duchado juntos. Me gusta viajar así, nada de viajes organizados, mapas y roña. 
Prometo escribir más sobre este viaje. Ahora dejo algunas de las fotos que hablan mejor que las letras.














sábado, 27 de abril de 2013

El tiempo se agota y necesito escribir, más. No es que no tenga media hora para hacerlo, es que a estas alturas el blog se ha convertido en la forma más sencilla de plasmar mis miedos. Ese tono tristón y agobiante me queda muy grande, tampoco me acuerdo de cómo usar el tono burlesco y despreocupado. Ha llegado la segunda cara de Finlandia, aquella que conocí en Agosto cuando aún no conocía a nadie aquí. La Finlandia que despierta a las 4 de la mañana y te impulsa a sacar la mesa a la terraza para ver cómo amanece mientras desayunas. La que amanece un soleado 27 de Abril con 10ºC y anochece cargada de nieve desafiando nuestro calzado.
No es la altura de los árboles a la que te acostumbras, son las cicatrices de quemaduras que te has hecho con el horno lo que refleja el paso del tiempo perfectamente en tu piel.

viernes, 19 de abril de 2013

14 de Abril

Definitivamente la primavera ha llegado a Finlandia. La lluvia arrastra la nieve negra que se aposenta en los bordes de las aceras, el sol cesa aunque la luz se encapriche en despertarnos cada día más temprano. No me importa madrugar, de hecho aquí me gusta madrugar. Me levanto, voy al baño, me lavo la cara y los dientes mientras la leche se calienta en esa olla que cada vez parece más desgastada. Tampoco me importa cortar la leche con agua, los bricks duran más y se agradece tener siempre leche en la nevera para el café de media tarde.
El més de abril está pasando volando y no voy a repetir lo que me parece. La visita de los 3 mosqueteros fue fugaz. O así lo sentí yo, o es que estaba demasiado excitada con tantos acontecimientos en un corto fin de semana. Ahora ya tengo 24 años. ¿24? Será que me siento igual de niña que con 17 años, ahí sentada en el pupitre de clase rellenando por orden de prioridad las carreras que tenía en mente estudiar. Bueno, al menos ahí tenía algo claro, que con 25 años ya estaría trabajando en el mundo del cine y que sería madre. Pero nada, en cuestión de unos años una se encuentra mezclando leche con agua e imaginándose mil destinos ficticios porque ya ni quedan salas de cine en su país. Menos mal que siguen quedando cosas bonitas, tan bonitas que aportan aún más sentido a nacer un catorce de Abril. Sorpresas y amistades, abrazos, confeti, cenas sorpresa, encerronas, besos, flores, mucha gente, 2 tartas y 48 velas. Fue raro celebrarlo lejos de casa, pero Aristarain enseñó un sujeto ciego con ese maravilloso guión, y es que la patria es un verso y cualquier país es una trampa, ¿o quizás un invento?

me llenaron el cuarto con mensajes escrito en papel higiénico y serpentinas.

family & friends.

atardeceres. primavera



No puedo estar más agradecida, ni más feliz. Ahora centrémonos en el Wappu...Olut y overalls todo el día. 

domingo, 7 de abril de 2013

Alboroto.

Es como un pequeño lunar en la cara lo que la diferencia, apenas nada. Iba a ser complicado, nadie decía que no, pero era Lydia la que dudaba rotundamente de esa estabilidad mútua con tanta distancia de por medio. Pueden ser dos gotas de agua o dos climas distintos y a la vez completamente extremos, pero la verdad que ninguna de esas cosas por sí solas tienen belleza ni sentido completo. Hace poco, hasta hubo un día en el que me desperté ansiosa por estar aquí y no allí; no quería no poder recordar un guiño, y es que siempre he dicho que sus gestos son los que primero olvido y a la vez los que más anhelo. 
Cuando pienso en un reencuentro lo primero que me viene a la cabeza es la sonrisa, acompañada de empujones, cómo no. ¿Reencuentro? Una vez me prometiste que a los 18 me llevarías de viaje a Nueva York, tú y yo solas. Y la verdad es que no me puedo enfadar si 10 años después de todo aquello te traes hasta un pequeño pueblo finlandés sólo para verme. Tampoco me puedo enfadar porque todos saben que así no duro ni un minuto siendo persona, la simbiosis dejaría de funcionar hasta con un cruce de miradas.
Bromeo cuando digo que tus hijos estarán mal atendidos y envidiarán a los míos, y no lo hago cuando digo que me encantaría vivir a escasos metros de tu casa en un futuro. Sólo bastó un mes para darme cuenta de lo pesada que podía llegar a ser hablando siempre de tantos "amaneceres". Una más, otra entre tantas, pero la envidia más evidente es que exista una relación como esta. 

miércoles, 27 de marzo de 2013

Deshielo

Ver ese color negro y las piedrecitas de la acera de mi calle significa que el deshielo ha llegado, que ya han pasado seis meses desde la primera nevada. Por aquel entonces no andaba con muletas ni vestía con ese abrigo negro que impide apreciar las curvas de mi cuerpo. Era 28 de Octubre y las montañas de nieve dificultaban el paso para que mi maleta llegara a tiempo y así recoger a Curro en ese bar de Helsinki. Recordar esos días me hace pensar lo injusto que es el paso del tiempo. Me acuerdo de lo mucho que lloré aquella noche en mi cuarto al no poder ducharme de pie, pero nada, ya no me duele. Me acuerdo de la primera vez que escuché Postcards from Italy, y nada, el sentimiento ya no es el mismo. Para mejor o para peor, pero ha cambiado. De hecho, lo único que no ha cambiado es el miedo a los cambios. No querer cerrar puertas con tal de no encontrarse sorpresas al abrir otras, pero para eso sigo otro mecanismo, dar mis llaves y deshacerme de la angustia que siempre me persigue. 
El ambiente en mi casa también ha cambiado por completo. No quiero echar de menos a Kroline porque sé que lo haré más de lo que ahora lo hago, así que ya que hablamos de puertas decir que las dejo abiertas incluso cuando estás en el cuarto de baño. No me gusta dedicar palabras tan abiertamente, pero nada, ya no me importa. Me encantaría ser perfecta y no tener días raros, pero eso forma parte de mí, igual que los desayunos y las barras de pan congelado. 
Sí, que el deshielo ha llegado y mientras lucho para que el iglú no se vea afectado, pero no puedo, de verdad. Me resignaré y seguiré imprimiendo fotos para estas paredes, aunque he de reconocer que lo único que me reconforta de eso es saber que tú me ayudarás a quitarlas. 

lunes, 18 de marzo de 2013

Aurora Boreal

Con un nivel 5 ya puedes contemplar toda la gama de colores cuando las ves. Rosa, naranja, verde...Un verde tan verde que llegas a pensar que lo que estás viendo es mentira. Te frotas los ojos mientras el movimiento de luces se mueve por todo tu campo visual. El frío no nos importó absolutamente nada, abracé a Rafa de la emoción mientras él se reía. Ya no me acordaba del día que no pude acudir a verlas con el resto por primera vez, estábamos viendo ese espectáculo y sabíamos que eso lo recordaríamos toda la vida. No me voy a olvidar de la gente que estaba conmigo ese momento. La compañía es un factor importante y más cuando todas esas personas se han convertido en tu familia finesa en tan poco tiempo. 
Adrien, el novio de Kroline, ha venido a Finlandia 15 días de vacaciones. ¿Puede haber alguien con más suerte? No ha vivido la oscuridad finlandesa, no ha vivido el frío extremo; sólo disfruta del sol y la nieve y para colmo se lleva Auroras de vuelta a Francia. Ahora bromeamos los cuatro en casa, y aunque siempre se me olvida poner las lentejas en agua, no duda en compartir ese rico queso con nosotros. 
Hay quien recorre el planeta en busca de la caza de luces del norte mientras nosotros las podemos ver desde nuestra terraza...







Llamé a mi padre y le conté lo que veía en ese momento. La conversación no duró mucho ya que la mano derecha se me estaba congelando sin el guante puesto. 
El primer round fue a las 20. Nos volvimos a casa para calentarnos, cenar y coger algo más de abrigo. El segundo round fue a las 22. Fue entonces cuando me dio por pensar en la cantidad de cosas malas que podían estar pasando en el mundo en ese momento mientras yo presenciaba aquel espectáculo. Esta puede ser la mejor materia para unirte a alguien y utilizarlo como terapia para acabar con los sentimientos hostiles, para dar un beso sincero y repetirte que jamás volverás a vivir un momento tan especial como este. 

miércoles, 13 de marzo de 2013

Laponia

12 horas en una furgoneta pasan volando si sabes que el destino es Laponia. Allí nos esperaban toneladas de nieve y un cottage en medio de la nada. Ramón se empeñaba en conducir, así que los 7 chicos y yo nos limitamos a cantar, tocar la guitarra y contar chistes estúpidos cada kilómetro avanzado. 


26 euros por persona. 5 noches. Sauna. Vistas al lago. 8 habitaciones. Sala de juegos. 2 salones. cocina. 2 baños. 13 participantes. 8 bolsas de cervezas. 

Furgo: Ramón, Salinas, Dani, Oliver, Petre, Roger, Luis, Ire. 
Coche: Nunu, Geoffroy, Tim, Alex, Anna. 



Rovaniemi es donde vive Papá Noel, un viejo gordo que habla mil idiomas y obliga a cada turista a posar con él.  Santa´s Village es una zona recreativa pensada para los más pequeños. Quisimos tirarle de la barba pero la presión nos obligó a posar con esta cara de subnormales. 


El Mc Donalds situado más al norte del mundo.

 Motos de nieve, pesca en el hielo, raquetas y comida lapona





 Ir a 90km/h en moto de nieve es una de las cosas más emocionantes que he hecho en mi vida. La adrenalina acompaña la velocidad en cada salto y las curvas que marcan los bosques te obligan a hacer piques con el resto de motos. ¿Lo mejor? Salir del bosque y cruzar el lago congelado forzando el acelerador al máximo. 


Dormir la siesta encima del lago después de una lucha de raquetas también es más que recomendable. Anna se encargaba del duro trabajo, pescar en el hielo. 

EL MEJOR REGALO

Hicimos turnos para vigilar el cielo el viernes por la noche. Al principio sólo pudimos apreciar una sombra verde en el horizonte. El lago enfrente de nuestro ventanal nos permitía observar sin necesidad de pasar frío. Y de repente, ahí la teníamos, la caprichosa Aurora.
Volviendo a casa el sábado a media noche, volvió a manifestarse encima de nuestro coche. Ramón se puso nervioso porque conducía y no podía parar a mirarla. Así que decidió conducir con las luces apagadas al menos un minuto para que el resto de pasajeros la viéramos con claridad. Se escondía entre los árboles de los bosques, ese humo verde de cazafantasmas... Es algo indescriptible. 
Ya podemos decir que hemos visto el fenómeno más embriagador del mundo, ese que te deja con la boca abierta y te paraliza el cuerpo cuando se manifiesta. 

domingo, 3 de marzo de 2013

SOL.


No sé si os he contado alguna vez mi manía con la luz, y es que puedo tirarme una hora cambiando la dirección de mi lámpara para crear la atmósfera perfecta, alguna vela y las cortinas siempre abiertas. Con el mes de Marzo la incidencia de los rayos es mucho más vital, la nieve se convierte en purpurina y llegar andando hasta el centro del lago Saimaa te ayuda a apreciar el lado bueno de las cosas. Supongo que nunca más volveré a andar sobre un lago, así que aproveché la luz para coger mi cámara e irme sola a caminar sin las manillas de un reloj. 

He aprendido a cocinar lasaña de atún con mascarpone.

Todavía no hemos pensado título para esta foto, pero tiene que ser algo bueno.

jueves, 28 de febrero de 2013

Me gusta

Aunque la nieve se derrita y la calzada se tiña de un gris horrible, tengo que deciros que hoy me siento completamente completa. 
Me gusta este país y sus días, me gusta comer con todo mi grupo de amigos en Tekno y desvariar antes de un examen, me gusta aprobarlos. Me gusta poder montar en mi bici-Barbie mientras escucho música a todo volumen, me gusta ver a Rafa Bobo y tirarle de los mofletes. Me gusta verle todas las mañanas y leer el periódico durante el desayuno, me gusta ver a Nunu sonreír y ya de paso, contarle un chiste. Me gusta pisar la nieve con los dos pies y tener las manos libres. Me gusta el Jagermeister y el queso Edam del SMarket, comer salmón y pelar las patatas bailando Van Morrison. Me gusta chillar "Perkele!" y aprender 10 palabras nuevas cada día, ya sean en inglés, finés o catalán. Me gusta estar en contacto con mis amigas y pensar que mi hermana va a venir por mi cumpleaños a verme. Me gusta hacerle fotos. Me gusta ver a Gela en tv aunque odie ese maquillaje y ese canal. Me gusta recibir cartas de Sara y escuchar a Marta cada semana. Me gusta este sol aunque haga un frío del demonio. Me gusta llevarle nachos con queso a Anna mientras me cuenta sus hazañas francesas. Me gusta ver cómo el Madrid aplasta al Barsa rodeada de culés. Me gusta la ceja de Salinas y ver a Luis con camiseta de basket. Me gusta el camarero del Iltha y cómo me tira la cerveza. Me gusta ver al puerta estudiando medicina mientras pide el dni. Me gusta su sonrisa, su buen humor y su incapacidad de discutir. Me gusta organizar viajes a Laponia, me gusta pensar que en España no hay problemas y que somos todos ricos. Me gusta ir a la sauna con Ana y Vero. Me gusta cenar con las chicas de Rusko y vivir con Kroline, que me abrace y tenga ganas de hacer todo conmigo. Me gusta ver una película cada noche y Salvados los domingos. Me gusta cocinar ese pollo asado, me gusta cocinar. Me gustan estos tés y estos cafés, ponerle mucha espuma y mojar las Digestive. Me gusta todo, absolutamente todo lo que he analizado hoy. 
Espero que por allá abajo alegréis los días con "me gustas" reales, que eso ya nos hace ricos aunque sea por un día. 

lunes, 25 de febrero de 2013

La vida de los peces

Hace más de un año que mi primo Sergio me hablo de esta película. No la pude entender por aquel entonces porque nunca había experimentado la sensación de volver a tu lugar de origen después de un largo tiempo fuera. Supongo que será ese el momento en el que redescubres la parte del mundo que dejaste de ver. Es extraño sentir que no perteneces a ningún lugar en concreto cuando recorres la calle que algún día te hizo sentir como en casa. 
¿Y la gente? ¿Cambia la que se quedó o la que se fue? ¿Cambian los sentimientos o las mentes? Creo que lo que cambia es la atracción a determinadas mentes, y ese cambio tampoco tiene que ser malo, simplemente es una evolución, ¿me equivoco? 
No sé si entiendes lo que lees, igual es que no me explico muy bien y sin mis gestos más aún. Lo que está claro es que sigo lejos, tan lejos que la luna refleja un aura increíble porque no hay contaminación en el aire ni pájaros en mi cabeza. 



domingo, 24 de febrero de 2013

Globos y sudor.

Cada viernes y cada sábado, a las siete de la tarde una hora de relajación en la sauna de mi edificio. La primera vez te agobia el calor porque te impide respirar con normalidad, luego empiezas a notar las ventajas del sudor pintando tu cuerpo, el silencio en esa sala de madera y las piedras que desprenden humo con menta. 
Reconozco que me cuesta relajarme, siempre nerviosa pensando en el después y no en el ahora. La sauna me ayuda a sacar lo malo fuera, apreciar el silencio y aprender a escuchar la sangre de mi cuerpo recorriendo cada una de mis venas. Reuniones sin ropa y muchas nacionalidades. Hablamos de nuestros países, comentamos situaciones graciosas, cerramos los ojos y nos tumbamos sin mirar el reloj. 
No he vuelto a bajar a la sauna con Cristel y no lo volveré a hacer porque ya ha dejado el piso. A lo mejor suena cruel, pero no me ha costado despedirme de ella. La negatividad no pega con las paredes de mi piso, tampoco pega con la sonrisa de Kroline. Hemos comido todos juntos antes de su partida y, mientras la miraba desde mi ventana andar por la nieve con sus tres maletas, he tirado un globo morado y la he deseado suerte en silencio. Ahora somos dos en el piso, o tres, no lo sé. 

Me gusta el ambiente de este nuevo semestre. Hay mucha gente nueva y he conocido a un buen grupo de francesas. Rotamos los pisos para cenar juntas, cada una lleva su cena en un plato y bromeamos con pirómanos y putones rusos. 

Vamos a entrar en el sexto mes de nieve. ¿Gracioso? 
Gracioso es no saber si pisas agua o suelo. 

Anna se empeña en esquiar como una auténtica finesa, pero la pobre aprendió de la peor...Se cae. 

Siento si a veces es complicado manejar mi carácter. Tu paz me resta genio y eso me gusta. 
Nunca van a faltar galletas para el café, no te preocupes....

sábado, 16 de febrero de 2013

Quizás, quizás


La opresión no salpica austeridad, sólo acompaña la resistencia en cada esquina de sus calles y desmorona con arte su decadencia.
Siempre he pensado que la palabra “resistir” es consecuencia de un acto negativo, pero por lo visto en Cuba también puede ser positivo. Tantos años de lucha obligan a su gente a sacar un arte peculiar de la tristeza, sacar jugo de sus manos y movimiento de caderas. Dejarse llevar, cantar por la libertad y hacer que los días sólo puedan llevarse de una única manera, “Chan Chan”.
La fotografía con la que se ha de filmar el colorido de los coches y las fachadas destartaladas sólo puede ser cómo se muestra.
Desde el Polo Norte agradeces ver en pantalla abrazos y roce. La poca seriedad que dan a sus problemas les lleva a regalar ron a la virgen, seguir fumando puros habanos a los 85 años y bailar un par de gardenias con esas camisas coloridas.
Quizás, quizás lo que necesita el resto del mundo es una melodía que acompañe a las lamentaciones y así las convierta en páginas ligeras de un libro que termina sin un final. Entonces todo sería como en La Habana, donde lucharíamos sólo por un instrumento y lloraríamos sólo por no ver amanecer con tanta rapidez desde un puerto.  Acompañaríamos los días con sudor, sexo y saliva. Eso es lo que me aporta cada calle y lo que desde Finlandia añoro y pediría. 


lunes, 11 de febrero de 2013

February it's here.

Nunu. Helsinki. Foto de Laura Simón.

Helsinki. Foto de Laura Simón.

Helsinki. Foto de Laura Simón.

Helsinki. Foto de Laura Simón.

Lappeenranta.

Pizza snow.

Ruskonlahdenkatu. Mi calle. 

No hay vida sin polacas.