domingo, 9 de junio de 2013

desenpolvando

Es mi segundo domingo en Madrid y mi tercer intento fallido de estudio. Nunca había estado tan relajada en época de exámenes y tan inundada de pensamientos absurdos. Hay una esquina de mi barrio  por la que siempre me da rabia pasar. Una tienda con espejos en el escaparate que escupen lo que eres con el paso del tiempo. Ni tu pelo, ni tu cuerpo han cambiado tanto cómo te piensas; sólo las aspiraciones y la impotencia que acrecenta cada vez que doblas esa maldita esquina.
Estoy buscando otra hucha para poder ver los problemas desde esas pequeñas ventanas de un avión. Lo demás no lo sé... A quién voy engañar, no sé absolutamente nada. Ni siquiera dónde se ha metido la luna blanca.

2 comentarios:

  1. No desempolves demasiado, Irene. Este es el comienzo...

    ResponderEliminar
  2. Que digo yo que ya ha pasao un mes y habrás desempolvao las cosas, como para seguir contándonos que pasa por tu cabecita ¿no?

    ResponderEliminar