Hacía un día muy gris y estaba a punto de anochecer cuando llegamos, pero el acento de los fineses a la hora de hablar inglés me impedía fijarme en otras cosas, tal vez porque me hace gracia o tal vez porque me siento un indio hablando en inglés...Supongo que será cosa de un par de días hasta que me salga fluido. La primera de las cosas que me encanta es la educación de los fineses. Para empezar mi tutor, Reima, cargó 3 pisos con mis maletas, nos invitó a cerveza en su casa y nos llevó a todos lados antes de llegar a la primera fiestafinesa en la universidad. Todos te sonríen y te dan la bienvenida. Y sí, todos son guapísimos y guapísimas.
Somos la primera tanda de alumnos internacionales y hasta mañana no viene nadie más, ahora mismo seremos 12 distribuidos por todo Lappeenranta, por lo que voy a aprovechar para estudiar un poco y ordenar todas mis cosas. Tengo ganas de conocer a mis compañeras de piso, y por sus apellidos podría intuir que hay una alemana y otra española.
Esta mañana he ido a hacer la compra con dos de mis vecinos, Marcus y Camille. Gracias a que el anterior inquilino me ha dejado toda su vajilla en mi taquilla, me he ahorrado algo así como 100 euros, ¡ah! ¡Y unos patines de hielo bastante buenos!
Haciendo la compra en un país tan caro me he dado cuenta de lo caprichosa que soy o de lo consentida que me tiene mi madre...¡Ahora sólo lo justo y necesario! Hemos ido al Lidl y creo que tengo comida para 10 día por 50 euros.
Hemos tardado más de una hora en hacer la compra por culpa del idioma. Todo sueco o finés. No sé ni de qué es esa sopa Knor, ¡pero seguro que quita el frío!
Hoy he aprendido:
- Que los finlandeses están enganchados a Los Serrano y que aquí Fiti es un dios.
- Que tienes que probar todas las cervezas finesas, ya que algunas saben a gloria y otras a pis, aunque por lo general son muy suaves. (Para adelantar tiempo he decidido comprar 5 latas distintas e ir probando).
- Que no existe ninguna pirámide social.
- Que alucinan cuando nos ven con miedo ante la policía. Aquí lo más normal es saludarles, incluso con un choque de manos de lo más informal.
- Que el agua del grifo es exquisita.
Gracias a Irene por su carta camuflada, que me ha hecho tremenda ilusión encontrarla hoy nada más levantarme. Sigo con la limpieza.
Besos a todos.

Bueno, te he dejado el comentario en el post que no era, pero bueno, me imagino que te has dado cuenta de que ha sido un error. Besitos
ResponderEliminarQué envidia me estás dando, querida prima.
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