jueves, 23 de agosto de 2012

Un finés


Lo primero que me viene a la mente cuando hablo con un finés es aquella niña con mirada penetrante de la familia Adams, Miércoles. A veces, me crean cierta confusión, no sé si me tientan o si me tratan de seducir, no sé si les caigo en gracia o simplemente observan lo distinto. Luego, les sonríes y sientes que fuerzan una mueca, creo que no saben que una sonrisa siempre es positiva, tampoco saben que nadie les examina.


Ayer fue la fiesta de bienvenida y coctel de ingenieros industriales, me invitó mi tutor Reima Sipari a beber unas cervezas antes del evento en su casa con algunos alumnos internacionales más y fineses. Bebimos cerveza, nos reímos y nos enseñaron música y comida finesa. Luego, llegamos a la fiesta donde decidimos arrancarnos a bailar. Fue entonces cuando me di cuenta de que los fineses no son como el resto de los mortales, creo que son Nexus-6 recién salidos de Blade Runner. No tocan, no bailan sin parecer corrientes, no dicen una palabra más alta que otra. Traté de bailar con Reima pero insistía en pisarme en cada movimiento. Le veía agobiado realizando tanto esfuerzo para tratar de no quedar mal, pero daba igual, me seguía haciendo gracia. 

Ahora, lo que estabais esperando...
LA QUESOS

Hemos decidido que si estamos en casa, haremos juntas las comidas, por eso de crear un hogar de verdad y que esto no empiece a parecerse a una carcel. Es buena tía. Ayer cuando llegamos de la fiesta, conocimos a la otra española. Cristina de Alcorcón. Por lo visto, ella estuvo de Erasmus aquí pero tuvo que volverse tras romperse una pierna. Ahora ha vuelto para hacer un master. 

Consejo: no abandones tu copa si hay fineses cerca. Son capaces de convertir cualquier sólido en líquido con tal de bebérselo después.

Vocabulario del día: HALA MADRID 



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