Hoy tenía cita a las 10 en el Banco Nórdico para abrirme una cuenta, pero ayer por la noche estuve hablando con mi amiga Claudia hasta que cogí el sueño a altas horas de la madrugada y no he logrado escuchar el despertador esta mañana. No me pasa habitualmente. Me ha recordado aquella vez que me quedé dormida en segundo de carrera y tuve que coger un taxi a Fuenlabrada y gastarme 50 euros para no perder la convocatoria de un examen. Cuando me vea cansada podría pedir a alguien que me llame insistidas veces para no quedarme dormida, pero no puede ser, aquí no está mi hermana para chillarme por las mañanas "vengaaaaaa Ireeeeeeeeee, que no lleeeeeegaaaaas". Aquí no puedo depender de nadie. Así que a partir de ahora, cuando tenga que madrugar dejaré las cortinas abiertas para que me despierte también la luz del día. Eso en cuestión de un mes tampoco me servirá porque será siempre de noche...
Ayer me pasó algo extraño, y es que cuando andábamos por el centro las chicas y yo, pasaron dos ambulancias y un coche de policías montando un escándalo, para mi gusto, MUY placentero. Era la primera vez que algo ajeno al timbre de mi voz rompía el silencio de Lappeenranta. Paré mi bicicleta y me quedé callada para escucharlo como unos 30 segundos. Sonreí. Echaba de menos un guirigay de ese calibre. Me pone muy nerviosa y me crea bastante tensión volver a casa por la noche y escuchar sólo el movimiento de las hojas que caen de los árboles. Momentos en los que sólo escucho mis pensamientos y las preocupaciones se triplican. Debo reconocer que me siento mucho más cómoda entre pitidos y gente que chilla, músicos que tocan por las calles y el típico coche que anuncia que el afilador ha llegado al barrio.
Todavía no he visto ningún vagabundo en Finlandia, ni siquiera en mi barrio. Yo vivo en el barrio de Sammonlahti, que se supone que es el barrio más peligroso que existe aquí, y me hace mucha gracia decirlo porque lo más amenazador que te puedes encontrar es el típico grupo de chavales de 16 años fumando en su Scooter. Vamos, ¡es un miedo el que siento cuando ando por mi calle que no puedo describirlo!
No hay vagabundos, pero hay muchos señores que deambulan borrachos por las calles afectados por el TAE (trastorno efectivo estacional). Es una continua depresión en la que los enfermos se automedican a base de alcohol en grandes cantidades. Te los encuentras sentados en los bancos de los parques hablando solos, con una bolsa llena de latas de cerveza y fumándose hasta el filtro de sus cigarros.
Yo ya he conocido a uno de estos personajes y no me provocó ningún temor. Iba caminando a casa y me paró para preguntarme la hora. Se la dije, y me ofreció un cigarro. Lo acepté. ¿Qué hacía a esas horas sentado en un bordillo del cementerio? Nada, sólo esperar a las 3 para volver a casa y ver su programa favorito, beberse otra cerveza y caer dormido del pedo. Quiso saber de mí y sólo le pude decir que era española porque me interrumpía sin parar. Hizo un gesto con los brazos a lo "flamenco" pero más bien se quedó en "loco ahogándose en una piscina". Me lo he vuelto a cruzar alguna vez, pero la continua borrachera le impide recordar el rostro de las personas.
Pd: puedo volver a solicitar cita previa con el banco a través de Internet...
Vocabulario: Café = Kahvi
Que desastre!!. A pesar que siempre me pedías a mi que te despertara, recuerdo con leve sonrisa la voz de tu hermana diciéndome "déjala no le digas nada!, ya la despertaré yo". No soportas mi buen humor matinal........". Te quiero mi amor!!!!
ResponderEliminarHola perla, me encanta como escribes. Admiro las personas como tu que estudiais ciencias y, en cambio, teneis una sensibilidad especial para apreciar las cosas, las sensaciones y los sentimientos y los sabeis transcribir de una manera suave, dulce y profunda. Me recuerdas a una compañera economista que es escritora e incluso ha ganado un premio con una novela costumbrista. Siempre le digo que no deje de escribir... es un privilegio poder expresar bien con la escritura la cantidad de sucesos que nos rodean y que configuran nuestra vida. Qué triste observar esas personas que huyen de su realidad refugiándose en el alcohol, pero que consolador es encontrar jóvenes como tu que les aceptas un cigarrillo y les das conversación. Te quiero.
ResponderEliminarDe ciencias no entiendo, de hecho, odio los números...¿La economía? Cada vez la aborrezco más! Aún así, tía, gracias por apreciar mis palabras. Eso sí, siempre escritas. Soy tan nerviosa y hablo tan rápido, que cuando intento expresarme de forma oral, atropello las palabras con mi lengua y digo tonterías...
ResponderEliminarUn besito grande. Yo también os quiero.
Suerte con Cataluña!
JAJAJAJA! Me parto con tu entrada de hoy. Jo, me ha dado mucha pena el señor borracho... yo si viviera ahí sería como él! Los cambios estacionales me afectan más de lo que me gusta reconocer jejeje!
ResponderEliminarPues es una buena idea eso de llamarte hasta que despiertes! Al final la vibración del móvil tiene sus pros, pero eso sí, si me lo coges, pagas! jajaja!
Quiero ir, pero temo acabar con una depresión de esas.
ResponderEliminarYa de vuelta del viaje, hoy aprovecho para ponerme al día con tu blog, ya que te sigo habitualmente y me había quedado rezagada. Tiene razón Esther, escribes muy bien y haces muy divertidas las entradas. La verdad es que leyondote, me siento orgullosa de lo bien que explicas todo y tu facilidad para hacerlo. Las vacaciones con Sergio han sido estupendas, ya irá publicando cosas en su blog.
ResponderEliminarUn beso muy fuerte, sigue contandonos cosas por favor.