viernes, 18 de enero de 2013

GARCÍA

Todas las tardes esperaba con ilusión que mi padre llegara a casa para ver qué películas traía del videoclub. Las estanterías estaban repletas de VHS y mi hermana me leía los títulos de las películas de la última balda ya que mi altura impedía que yo lo hiciera. El día del espectador y los domingos por la tarde, había días en los que incluso veíamos dos o tres películas del tirón en la gran pantalla. 
1000 pesetas en chucherías y para mi madre palomitas bien saladas. 

Ir a Corazón de María significaba que mi abuelo me iba a tener sentada mil horas en el sofá verde para ver "La verbena de la Paloma" o alguna de vaqueros. No me gustaba mucho, tanto trote a caballo y tanto chotis me mareaba. Pero es lo que había, ¿qué otro entretenimiento iba a tener la familia García? Si hasta en el aspecto laboral se decantaban en hacer cine. Forma y Color nos acompañaba hasta las playas de Mallorca, y nosotras nos enfadábamos al ver a mi padre pegado al teléfono hasta cuando se tumbaba en la hamaca. Ojalá siguiera siendo así, mejor que abunde a que cese. 

Parece mentira que un aspecto tan imprescindible dentro del arte audiovisual se pueda ver tan perjudicado por culpa de la puta crísis financiera. Parece mentira que no se pueda hacer buen cine español, que el croma haya hecho tanto daño, que sólo triunfe Almodóvar y sus producciones y las cuatro películas de comedia adolescente cada dos años. Pedimos menos Copyright y más Copyleft. 

Mi padre debe estar ahora sentado en el sillón de su casa, se debe sentir muy extraño por no estar en la oficina de siempre, puede que esté pensando en qué película echan en el Plus después de comer. Estoy segura que sigue amontonando películas sin estrenar en sus estanterías, que es lo mismo que hacía mi abuelo y es lo mismo que hago yo. Y aunque no las vayamos a ver en mucho tiempo, no nos las toques, queremos que sigan estando ahí acumulando polvo porque nos da la gana, porque son nuestras. 
Pase lo que pase, Forma y Color es un miembro más de la familia. Seguiré utilizando sus camisetas para dormir, seguiré diciendo que mi interés por el cine es gracias a la educación que me han dado, seguiré recordando eso que alguien me dijo una vez, y es que para atrás, ni para coger impulso. 

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